miércoles, 18 de junio de 2014

Animarse

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Hoy les propongo algo muy simple y a la vez muy difícil: Animarse. Animarse a hacer lo que tenemos ganas de hacer y disfrutar del resultado, sea cual sea.

Mi historia comienza a mediados del año pasado cuando la fiebre del pixie cut estaba en su auge y todos los días veía online alguna foto de famosas o desconocidas muy seguras y felices con su original corte de pelo. Me empecé a enamorar de la simpleza y elegancia que el cabello hiper corto daba a las que lo portaban y comencé a imaginarme luciendo uno propio. Ese corte, ¿es para mi tipo de rostro? ¿Como me quedará? ¿Me arrepentiré al mes? ¿Y si me tarda años en volver a crecer? 

Mil dudas se me pasaron por la mente hasta que llegado fin de año me sentía con muchas ganas de una renovación de imagen para acompañar una etapa nueva que comenzaba en mi vida y otra que se cerraba, o como el cambio que yo llamaba "ahora voy a ser una adulta". Así fue que el 31 de Diciembre de 2013 me levanté y me fui directo a la peluquería.

"Cortame todo", dije y me di cuenta de que es una de esas frases que uno aspira decir algún día, casi como "Chofer, siga a ese taxi". Vale recordar que minutos antes del ataque de las tijeras, el largo de mi pelo llegaba casi hasta mi cintura lo que probablemente causó todos los comentarios posteriores al cambio de imagen. 

"¡Que valiente!" fue lo que más escuché y siempre me generó la misma reacción: Es pelo, y el pelo crece. Nunca comprendí porque todo el mundo se sorprendía tanto ante un simple corte de pelo. Me di el gusto de hacer lo que quería sin importar los resultados y la realidad es que nunca estoy segura completamente si me gusta o no como me queda particularmente a mi, pero me siento tan feliz de haber tomado la decisión. Tal vez me tarde 3 o 4 años recuperar el largo que originalmente tenía, pero no me preocupa porque yo estoy conforme y es lo que más interesa. Incluso veo fotos de años anteriores y no me reconozco con el pelo largo.

Asi que si tenés una idea fija en la cabeza y no te animás a dar el paso siguiente, yo te quiero dar un empujoncito. Si tu idea es un drástico corte de pelo como yo, te comparto este artículo de Nylon Magazine que expresa perfectamente los comentarios y prejuicios que las que nos animamos a más vivimos todos los días.

Los resultados podrán ser mas fáciles o difíciles de afrontar, pero no hay nada que a la larga no tenga solución. Darse estos gustos es parte de disfrutar el día a día, ¿no?




1 comentario :

Carla Pagini dijo...

Entiendo perfectamente. Cuando estaba en segundo polimodal me corte el pelo casi tal cual lo tenés en las fotos. Imaginate, era la única chica de todo el secundario con el pelo igual de corto que un varón pero me encantaba. Me encantaba estar distinta a todo el resto (era ley usar el pelo por la cintura prácticamente). Después de casi tres años lo dejé crecer y la gente puede tener opiniones muy direfentes: Ay! Cuándo te vas a cortar el pelo cortito otra vez? o Me gusta muchísimo más como tenés el pelo ahora.
En fin, nunca le hago caso a esos comentarios y cuando me agarre la locura otra vez, seguramente vaya al peluquero y le diga: Cortame todo!, como vos jaja

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